Medicina Actual

 

Ginecologia y obstetricia

 

Vacuna anticonceptiva: planificación familiar para el año 2000

Nuestro fracaso (educadores, gobernantes, planificadores y médicos) en cuestión de planificación familiar es por demás evidente. Recuérdese que hace 20 años nos propusimos la meta de una tasa anual de crecimiento demográfico del 1.5%, misma que, en el caso de México nos permitiría llegar a tener una población de 80 millones de habitantes. Pero nuestro problema no es sólo el fracaso en los programas de planificación, sino la gran insatisfacción que experimenta una proporción importante de las parejas con los actuales métodos para evitar la concepción.

Aún no se dispone del anticonceptivo ideal; esto es, de uno que sea eficaz, seguro, barato, duradero y fácil de anular, exento de efectos solaterales y aplicable en algún otro momento distinto del inmediatamente precedente al coito y que, además, evite la propagación de as enfermedades de transmisión sexual. Ninguno de los productos actualmente en estudio satisface todos esos criterios; sin embargo, hay varias características que cumplen la mayor parte de ellos y podrían estar en el mercado en el primer tercio del siglo XXI.

Por lo que se refiere al anhelo de compartir sacrificios e inconveniencias en igualdad de circunstancias entre el varón y la mujer, en la actualidad el primero solamente puede recurrir al preservativo como un método temporal o a la vasectomía como una opción definitiva para evitar la concepción.

Anticoncepción masculina

La novedad en materia de anticoncepción masculina se centra en la manipulación de las hormonas que interrumpen la producción de esperma.

Desde un planteamiento endocrino, el anticonceptivo lo constituiría una inyección intramuscular de un andrógeno (testosterona u hormonas masculinas emparentadas) que indujera la liberación de la hormona en el torrente sanguíneo. Esta estratégia, objeto de estudio por parte de la OMS, se apoya en el comportamiento de los andrógenos circulantes, que ordenan al cerebro aminorar la secreción de hormona liberadora de gonadotropinas y, por lo tanto, de hormona luteinizante y de hormona foliculoestimulante. Ahora bien, la presencia de niveles altos de andrógenos en la sangre produce efectos colaterales indeseables: irritabilidad, reducción de los niveles de lipoproteínas de alta densidad y aumento de acné. Parece, sin embargo, que la adición de una progestina (forma sintética del esteroide femenino progesterona) permite tomar una dosis menor de andrógenos, innovación que debería eliminar los efectos secundarios y ser más segura que la administración del andrógeno solo. Ese tratamiento combinado podría otorgar protección para tres meses y hallarse listo para su adquisición dentro de diez años, intervalo por lo demás mínimo para el desarrollo de cualquier técnica anticonceptiva efectiva.

Otra posibilidad consistiría en bloquear, mediante moléculas sin efectos colaterales relacionados con los andrógenos, la actividad de la hormona liberadora de gonadotropinas. En la actualidad se dispone de los antagonistas proteínicos, aunque carentes de suficiente potencia para servir como anticonceptivos. El bloqueo de la hormona liberadora de gonadotropina suprimiría la producción de testosterona, lo que significa que los varones tendrían que tomar andrógenos de sustitución para conservar la masa muscular, los caracteres sexuales masculinos y la líbido.

Interrupción de la producción de esperma A más largo plazo, quizás en los próximos 20 años, podría disponerse de agentes de acción prolongada ( protección durante meses) que interrumpieran directamente la producción de esperma en los testículos o impidieran la maduración del esperma en el epidídimo. Cierta línea de investigación sugiere que la alteración de la maduración espermática en el epidídimo sería la opción más factible.

Los fármacos dirigidos contra el espermatozoide tendrían que alcanzar los testículos o el epidídimo a través del torrente sanguíneo; sin embargo, los medicamentos transportados en la sangre suelen encontrar dificultades para abandonar la circulación y entrar en la parte de los testículos en la que se fabrica el esperma. Además, muchos fármacos que son capaces de interrumpir la síntesis de esperma han demostrado ser tóxicos para las espermatogónias de los testículos e inducirían esterilidad irreversible.

Vacunas anticonceptivas

Otra línea de investigación interesante son las vacunas anticonceptivas (inmunoanticonceptivos) para varones y para mujeres cuya eficacia durará quizás alrededor de un año. La mayoría inducirá la síntesis inmunitaria de anticuerpos capaces de unirse (para modificar su peración) a proteínas implicadas en la reproducción. Mediante la inyección en el sujeto de muchas copias de la proteína blanco (antígeno o inmunógeno) y otras sustancias capaces de estimular la respuesta del organísmo, se activaría el sistema inmunitario.

La inducción de anticuerpos que inhiban la hormona liberadora de gonadotropinas en los varones es una de las vacunas más prometedoras que han llegado a la etapa de ensayos clínicos. Esta vacuna cortaría la producción de testosterona y haría que los varones necesitaran una terapéutica de sustitución con andrógenos.

Las vacunas, masculinas o femeninas, podrían inducir respuestas inmunitarias que inmovilizarían los espermatozoides, forzarían su agrupación o impedirían la navegación hasta el ovocito para su acoplamiento con éste. Las vacunas femeninas podrían estimular, además, la síntesis de anticuerpos que se unirían a la superficie de un ovocito y formarían un escudo impenetrable para el esperma. Los inmunoconceptivos tardarán en llegar debido a que es necesario estudiar con sumo detalle los inmunógenos que se propongan, asegurarse que las inoculaciones no desencadenarán respuestas contra los tejidos que no se pretendían y encontrar métodos de fabricación de vacunas en gran escala.

Anillo Vaginal

Está a punto de salir a la venta al público un anillo que se adapta a la vagina, lo mismo que el diafragma, y que libera una progestina sola o con estrógeno. Este anillo puede llevarse durante tres semanas y quitarse durante una semana (para permitir la menstruación). Evita la necesidad de tomar una píldora diaria.

La píldora mensual Una de las líneas de investigación más avanzada es la del desarrollo de una píldora que podrá tomarse sólo una vez al mes: en el momento en que se previera la menstruación o el último día del periodo (para evitar el embarazo durante el mes siguiente). PAra ciertas mujeres, esto último sería más deseable, porque, en vez de inducir un aborto precoz, evitarían la concepción.

Anticonceptivos de urgencia En algún momento de su vida es probable que una mujer tenga relaciones sexuales sin protección. En la actualidad se venden anticonceptivos poscoitales de urgencia: se trata de la píldora abortiva, que puede tomarse dos o tres días después del coito. Las píldoras anticonceptivas regulares pueden servir también como anticonceptivos de urgencia si se toman en las dosis adecuadas. Todas ellas, sin embargo, producen efectos secundarios, por o que se investiga el desarrollo de versiones más suaves. Así, se ha observado que la píldora RU 486, comercializada en varios países y cuyo empleo mejor conocido es la interrupción del embarazo, causa pocas molestias cuando se toma en una dosis baja en las 72 horas posteriores al coito.

La utilidad de los antioxidantes La búsqueda de la inhibición de las interacciones específicas entre el espermatozoide y la zona pelúcida es otra de las líneas de investigación más prometedoras. En la actualidad, se ensaya un compuesto que se une a la proteína espermática ( la quinasa receptora de la zona) en el lugar reservado para la interacción con una proteína de la zona pelúcida. El anclaje del compuesto bloquea la acción enzimática en la cubierta del ovocito. El esperma y el líquido seminal traen consigo enzimas antioxidantes que protegen la integridad de la membrana espermática; si tales antioxidantes resultaran ser exclusivos del esperma o el líquido seminal, podrían crearse fármacos que inactiven tales enzimas, sin tener que privar a otras células de las defensas antioxidantes. En determinados casos, anticuerpos puros generados en el laboratorio (anticuerpos monoclonales) podrían ocupar el lugar de sustancias químicas no biológicas entre los ingredientes activos de los anticonceptivos liberados en la vagina.

Anticonceptivos de doble acción La propagación en aumento de las enfermedades de transmisión sexual es uno de los motivos de búsqueda de la combinación de los efectos anticonceptivos con los antinfecciosos. Las barreras pueden ser físicas (preservativos masculinos y femeninos, y en cierto grado el diafragma) o químicas (espermicidas u otras formulaciones más selectivas).

Para evitar la infección del virus del sida y otros agentes infecciosos, la barrera química tendría que cubrir, cuando menos, la pared vaginal entera y el cuello del útero, no producir irritaciones ni ser tóxica para la flora vaginal.

En la actualidad se investiga la eficiencia de los espermicidad existentes para evitar la transmisión de las enfermedades venéreas. En la próxima década habrá espermicidas de diseño que preservarán la salud de la mujer, puesta en peligro cuando fracasa la protección del varón o ésta no existe.

Los actuales métodos anticonceptivos son el futuro de la investigación iniciada hace años. De aquí al año 2000 podrían agregarse los preservativos de polímeros, los anillos vaginales y los implantes de una o dos varillas de hormona, más fáciles de extraer que las cápsulas actuales. Unos pocos años después, llegarán los espermicidas que disminuirán la propagación de las enfermedades de transmisión sexual.


 

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