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Alternativas en el diagnóstico de apendicitis.
Todavía en la actualidad, constituye un problema diagnóstico importante. Rao y colaboradores indican que hasta el 47% de los diagnósticos clínicos de apendicitis están equivocados por una variedad de razones. La valoración del dolor es notoriamente difícil, ciertos pacientes casi no lo perciben y otros tienen un umbral demasiado bajo con percepciones ciertamente exageradas.La clásica secuencia de eventos que se presentan en pacientes con apendicitis es dolor epigástrico o mesogástrico seguido de anorexia, náusea y vómito; el dolor tiende a irradiarse hacia la parte baja del abdomen en el lado derecho, algunos pacientes despiertan por la noche con el dolor agudo, intenso y localizado que les impide la movilización y deambulación. Se presenta posteriormente fiebre de más de 38 grados y frecuentemente elevación en la cifra de leucocitos circulantes. Muchos pacientes se presentan con cuadros de apendicitis poco usuales y habrá que hacer diagnóstico diferencial con colescistitis aguda, cólico renal, gastroenteritis infecciosa, colitis parasitaria, adenitis mesentérica, septicemia, peritonitis primaria, etc. ; por lo tanto, en cada paciente con dolor abdominal vale la pena considerar el diagnóstico de apendicitis.
La situación es complicada, el 20% de los pacientes con apendicitis al inicio de su padecimiento son considerados como portadores de una patología diferente y por otro lado del 15 al 40% de los pacientes sometidos a cirugía por apendicitis, su apéndice se encuentra normal. Resulta evidente que se requiere una mayor precisión en el diagnóstico:
La tomografía computada de apéndice se realiza en 10 minutos, los resultados se obtienen en una o dos horas y la dosis de radiación es similar a la de un estudio pélvico. Lo importante en el buen resultado con esta ayuda diagnóstica es la experiencia y habilidad del radiólogo para evaluar los imágenes.La laparoscopía diagnóstica es invasiva, no está exenta de riesgos y da falsas positivas con un 37% de cirugías innecesarias. La ultrasonografía que es un procedimiento no invasivo, fue por algún tiempo el procedimiento diagnóstico más promisorio, tiene un índice de precisión de más del 80% aunque es poco sensible para casos no típicos. La tomografía computada de apéndice que tiene un índice de precisión de más del 90% y su sensibilidad, especificidad y capacidad de predecir o descartar el diagnóstico son los más altos. En el caso de niños o situaciones de emergencia, la ultrasonografía parece tener mejor utilidad aunque si los hallazgos son normales no deberá disuadir al clínico y al cirujano de la exploración quirúrgica, sobre todo en aquellos pacientes en quienes su historia clínica y el examen físico sean sugerentes de la enfermedad.
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