Medicina Actual

 

Ginecologia y obstetricia

 

Asma en el embarazo

Esta perfectamente definido el cuadro clínico del paciente asmático, este se caracteriza por hiperreactividad y estrechamiento generalizado de las vías respiratorias intratorácicas como respuesta a diversos estímulos. Su gravedad varia como resultado del tratamiento o por condiciones del huésped. Su frecuencia es elevada ya que ocurre entre 3-6% de la población general.

Para explicar la etiopatogenia de esta enfermedad se han explicado varias teorías que señalan irregularidades en el control vegetativo del flujo de aire en las vías respiratorias y en las propiedades del músculo liso bronquial, la integridad de la capa de células epiteliales y el modelo alérgico inmunológico, en el que participan las células cebadas de la mucosa. Entre los principales mecanismos fisiopatológicos se entre los que esta involucrado el sistema nervioso se encuentran:
 

En individuos atópicos, la exposición repetida al antígeno conduce a síntesis y secreción de inmunoglobulinas E (IgE) antígeno específicas por las células plasmáticas que luego se fijan a las células cebadas y a los basófilos; después el antígeno forma enlaces cruzados con estos anticuerpos y desencadena reacciones bioquímicas que dan como resultado liberación de agentes vasoactivos, broncoactivos y quimiotácticos de los gránulos de las células cebadas hacia el medio extracelular, los que a su vez, estimulan la síntesis y liberación de otras citocinas.

Los medidores químicos de la inflamación que se liberan por estimulación de las células cebadas son:

Preformados

Neosintetizados a partir de fosfolípidos

 

Los estímulos que originan la obstrucción de la circulación del aire varian de un sujeto a otro como polen, caspa de animales, olores o vapores fuertes, sustancia ingeridas como ciertos alimentos, sulfitos y ácido acetil salicílico y trastornos o factores emocionales. En otros pacientes el cuadro clínico es precipitado por ejercicio físico, infecciones -sobre todo de origen viral-, irritantes inhalados, como ozono, bióxido de azufre, humo y la administración de beta-bloqueadores.

Aunque los mecanismo por los que que el asma de la mujer gestante dañan al producto no se conocen con exactitud, se han propuesto las siguientes hipótesis:
 

Es posible también que otros factores independientes de la enfermedad pulmonar son los causantes de varios de los resultados perinatales adversos que se han reportado en varios estudios como resultado de complicaciones de embarazos de esta entidad patológica:
 

Situaciones como peso, raza, estatura, paridad, nutrición, ganancia de peso y tabaquismo de la madre, están relacionados con el peso del bebe al nacimiento.

Se dice que la incidencia de asma en las adolescentes es de 6.6% y que en este grupo de edad se observa cada día con mayor frecuencia embarazo, relacionándose con morbi-mortalidad materna y perinatal.

El control del asma durante el embarazo es muy importante y se obtienen resultados parecidos a los que se obtienen con el control en la población general, así mismo el control de la función respiratoria es de beneficio para el estado de salud de la madre y del feto. La administración de medicamentos a la embarazada siempre causa inquietud por la posibilidad de daño al feto. Un enfoque racional del abordaje terapéutico de la paciente asmática embarazada requiere que el medico entienda las consecuencias de elegir y prescribir un determinado protocolo o dejar de hacerlo.

Por tanto, es importante conocer cuales son los efectos fetales de los diferentes medicamentos antiasmáticos, si existen diferencias cuando son utilizados a corto o largo plazo, así como la manera que el embarazo modifica la farmacodinamia del medicamento. Ademas, si bien en cierto que ningún fármaco es absolutamente seguro durante el embarazo, el asma de la madre no controlada con crisis frecuentes es mas peligrosa para el feto y el recién nacido que los posibles efectos de los medicamentos para su control..

A este respecto, en general, la información de que se dispone actualmente proporciona pocos motivos de preocupación: la experiencia con agonistas beta adrenérgicos y teofilina durante el embarazo no ha mostrado evidencias significativas de que produzca efectos fetales o en el recién nacido.

En estudios clínicos se ha demostrado que las madres asmáticas con cuadros mas severos el lactógeno placentario y los estrógenos están disminuidos, probablemente mas por efecto de la misma enfermedad que por el uso de antiasmáticos y que estas madres tienen mas posibilidades de que sus hijos presenten retraso en el crecimiento intrauterino.

Los médicos nos rehusamos a utilizar glucocorticoides a pesar de su utilidad en casos graves y moderados y que se ha demostrado que el uso de prednisona no se asocia con teratogenicidad. Es cierto de que algunos estudios sugieren alteraciones del crecimiento intrauterino, otros niegan la asociación en caso de asma. Parece ser que el uso de beclometasona es bastante seguro, pero los nuevos y potentes fármacos que requieren de menos inhalaciones durante el día no han sido estudiados en su totalidad.

Diversos estudios indican que la paciente asmática se descontrola con el embarazo y que es mas frecuente la presencia de fenómenos adversos por lo que es necesario el uso enérgico de broncodilatadores y antiinflamatorios.
 

Dr. Luwing A. Castilla
Maternidad Nuestra Señora de Po
Islas Canarias

 


 

 

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